La sensibilidad a comidas se refleja en los archivos de “National Center for Chronic Disease Prevention and Health” (CDC) estiman que un 3.9% de los niños menores de 18 años y 2 % de adultos sufren de algún tipo de alergias a ciertas alimentos. Aunque estas cifras incluyen a un alto porcentaje de personas, hay otras cifras aún más impresionantes que estiman que un 30 % de personas adultas padecen de sensibilidad a ciertas comidas.
Estos síntomas pudieran ser peores si el paciente tuviese otras sensibilidades al medio ambiente,
presencia de tóxicos como (níquel, plomo, mercurio, aluminio, etc.) aparición de cándida y otros hongos, parásitos y migro-organismos no compatibles con el buen estado de salud, como nivel de estrés, y la presencia de químicos industriales, en el aire y el agua, etc.

Las sensibilidades a comidas o alimentos no están reservadas a la ingestión de las “comidas chatarras” solamente, sino que una persona pudiera estar sensible a otras comidas por muy orgánica y naturales que estas fueran, por ejemplo hemos encontrado pacientes sensibles al ajo, la alfalfa, brócoli y hasta las manzanas!