La solución es aprender a comprar los productos que no han sido manipulados por los grandes genocidas; el secreto está en saber leer la etiqueta donde se encuentra el código del precio, esto son esas pequeñas rayitas verticales que aparecen en las etiquetas.

Aunque es bien pequeñito, también verán una cifra de cinco dígitos sobre las barritas, los productos que han sido genéticamente modificados o están contaminados por los tóxicos antemencionados comienzan con número 8. Solo aquellos que el primero de los cinco dígitos comienzan con el número 9 son los orgánicos, por tanto estos son los únicos que recomendamos consumir.

Sería más fácil identificarlos si tuvieran un rótulo que diga “modificado genéticamente” o “Este producto contiene harina de maíz que se produce utilizando biotecnología” O “este producto ha sido genéticamente modificado” pero ellos saben que la mayor parte de la ciudadanía ignora este tema, y si ponen un rótulo así, pueden alertar que el producto tiene tal o mas cual tóxico y como se dice vulgarmente “pueden espantar la paloma”.